Lo esencial de Serra do Suído

  • • Manadas de caballos salvajes garranos en libertad por las cumbres de la sierra
  • • Petroglifos de la Edad del Bronce con figuras ecuestres grabadas en granito
  • • Mirador de O Faro de Avión a 1.151 m con vistas a las tres rías gallegas
  • • Curros y rapas das bestas como tradición ancestral viva cada verano
  • • Rutas sin masificación entre carballeiras, aldeas de piedra y hórreos del siglo XVIII

Descripción

La Serra do Suído se alza como una frontera natural entre las provincias de Pontevedra y Ourense, abarcando los municipios de A Lama, Fornelos de Montes y Covelo en Pontevedra, y Avión y Beariz en Ourense. Su cota máxima alcanza los 1.151 metros en O Faro de Avión, un balcón de montaña desde el que, en los días despejados, se distinguen las tres rías gallegas de Vigo, Pontevedra y Arousa recortadas contra el Atlántico. La sierra forma parte de la Dorsal Gallega, la espina dorsal de Galicia, y su perfil redondeado de media montaña alterna superficies de matorral de brezo y tojo en las cotas altas con carballeiras de roble, manchas de abedul y pinares en las laderas, mientras que en los fondos de valle los bosques de ribera acompañan arroyos y regatos que alimentan ríos como el Verdugo.

Una de las señas de identidad de la Serra do Suído son sus manadas de caballos salvajes, los garranos gallegos, que viven en régimen de libertad en las zonas altas de la sierra. Cada verano, los vecinos de la zona organizan las curros o rapas das bestas, una tradición ancestral documentada desde la época castreña en la que se reúne, marca y desparasita a los animales. Los petroglifos grabados en la roca granítica de la sierra muestran figuras ecuestres que los arqueólogos datan en la Edad del Bronce, lo que da una idea de la profundidad temporal de la relación entre estas montañas y sus caballos. La rapa más conocida de la zona se celebra en Sabucedo, a pocos kilómetros, pero existen curros menores en los propios montes del Suído que mantienen viva la costumbre en un formato más íntimo.

El paisaje del Suído es un mosaico de texturas: granitos erosionados por el agua y el hielo que forman bolos y peñas de formas caprichosas, turberas donde crece el esfagno, praderas de siega que en junio estallan en amarillo con la floración del tojo, y robledales donde el musgo tapiza los troncos creando un ambiente húmedo y denso. El olor a tierra mojada y resina de pino acompaña cualquier recorrido, sobre todo en las mañanas de otoño cuando la niebla se posa en los valles y deja las cumbres despejadas. La fauna incluye al lobo ibérico, que mantiene presencia en la sierra, zorro, jabalí y corzo, así como rapaces como el azor y el gavilán en las zonas arboladas.

Para el visitante, la Serra do Suído ofrece rutas de senderismo poco transitadas que atraviesan un territorio donde es frecuente caminar durante horas sin cruzarse con nadie. Los senderos conectan aldeas de piedra con hórreos y cruceiros, algunos de los cuales conservan intacta su arquitectura rural gallega del siglo XVIII. La zona carece de grandes infraestructuras turísticas, lo que la convierte en un destino de desconexión real: casas rurales dispersas, tabernas de aldea donde se sirve pulpo, lacón con grelos y empanada de maíz, y un silencio que solo interrumpen el viento entre el matorral y el relincho ocasional de los caballos en las cumbres. Los fines de semana de verano, algunas aldeas organizan fiestas gastronómicas donde se preparan caldeiradas y empanadas al estilo tradicional, una oportunidad para conocer la cultura local desde dentro.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Serra do Suído

Cómo llegar
Desde Vigo, la autopista AP-53 y la carretera PO-254 llevan a A Lama en unos 45 minutos. Desde Ourense, la N-541 enlaza con la zona de Beariz y Avión en una hora. No hay transporte público regular; el coche es la mejor opción.
Información del área
La serra se reparte entre cinco municipios: A Lama, Fornelos de Montes y Covelo (Pontevedra) y Avión y Beariz (Ourense). A Lama y Fornelos de Montes son los puntos de acceso más habituales. No hay centro de visitantes oficial.
Geografía
Sierra de la Dorsal Gallega entre Pontevedra y Ourense, con cota máxima de 1.151 m en O Faro de Avión. Perfil redondeado de media montaña con granitos erosionados, turberas y bosques de roble y abedul en las laderas.
Flora y fauna
Caballos salvajes garranos en las cumbres. Lobo ibérico, zorro, jabalí y corzo en los montes. Azor y gavilán en las zonas arboladas. Brezo, tojo, roble carballo y abedul como especies vegetales dominantes.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

Resuelve tus dudas sobre Serra do Suído

Sí, los garranos viven en libertad en las zonas altas de la sierra durante todo el año. Son más fáciles de avistar en primavera y verano, cuando pastan en las praderas de cumbre. En invierno pueden bajar a cotas inferiores buscando refugio del viento y la nieve, pero siguen presentes en la sierra.
Las rapas das bestas se celebran principalmente entre junio y agosto. La más conocida de la zona es la de Sabucedo (A Estrada), a unos 30 km, que tiene lugar el primer fin de semana de julio. En los propios montes del Suído se organizan curros menores a lo largo del verano, con fechas que varían según el año.
Conviene llevar calzado de montaña impermeable, ya que el terreno puede estar embarrado incluso en verano. Un chubasquero ligero es imprescindible por la probabilidad de lluvias repentinas. GPS o mapa topográfico resultan útiles porque la señalización no es uniforme en todas las rutas de la sierra.
El lobo ibérico mantiene presencia en la Serra do Suído, pero es un animal extremadamente esquivo que evita el contacto con humanos. Los encuentros son muy raros y el lobo no supone ningún peligro para los senderistas. De hecho, muchos visitantes lo consideran un aliciente para la visita, aunque avistarlo requiere mucha suerte y paciencia.
Los petroglifos de la Serra do Suído están dispersos por varias localizaciones en afloramientos de granito. Algunos de los más accesibles se encuentran en la zona de Fornelos de Montes. No hay un circuito señalizado específico, por lo que conviene pedir indicaciones en los ayuntamientos o a vecinos de las aldeas cercanas para localizar los principales conjuntos.