Lo esencial de Valle de Mena

  • • Iglesia de San Lorenzo de Vallejo con ábside románico de influencia lombarda del siglo XII
  • • 59 pueblos repartidos en 258 km² entre los montes de Ordunte y Sierra de la Peña
  • • Nacimiento del río Cadagua en cascada accesible a pie en media hora desde Villasana
  • • Casonas blasonadas de indianos en Artieta, Araduenga, Cadagua y Paradores
  • • Senderos señalizados entre hayedos, robledales y praderías con trucha autóctona en los ríos

Descripción

El Valle de Mena ocupa 258 km² en el extremo nororiental de la provincia de Burgos, encajado entre los montes de Ordunte al norte y la Sierra de la Peña al sur. Sus 59 pueblos se reparten en un corredor natural que ha servido durante siglos como vía de comunicación entre la Meseta castellana y el litoral cantábrico. El río Cadagua, con casi 70 kilómetros de recorrido hasta su desembocadura en el Nervión a la altura de Baracaldo, vertebra el valle de oeste a este y alimenta riberas donde crecen alisos, fresnos y sauces que tiñen el paisaje de un verde persistente incluso en los meses más fríos del año. El fondo del valle desciende hasta los 182,7 metros sobre el nivel del mar en Arza —el punto más bajo de toda Castilla y León—, mientras las cumbres de Ordunte superan los 1.000 metros, generando un desnivel que multiplica los ambientes ecológicos en una distancia corta.

El patrimonio románico del Valle de Mena es de los más densos y mejor conservados de la provincia de Burgos. La iglesia de San Lorenzo de Vallejo, levantada entre finales del siglo XII y principios del XIII, conserva un ábside decorado con arquerías ciegas de influencia lombarda que los historiadores del arte sitúan entre las mejores piezas del románico burgalés. A escasos kilómetros, la iglesia de Santa María de Siones completa un conjunto monumental que justifica el desplazamiento por sí solo. Pero el románico no es la única capa arquitectónica del valle: los meneses que emigraron a las Américas durante los siglos XVII y XVIII regresaron construyendo grandes casonas ennoblecidas con escudos heráldicos, visibles hoy en núcleos como Artieta, Araduenga, Cadagua y Paradores. El resultado es un paisaje construido donde la piedra medieval convive con la ambición colonial en una síntesis característica que no se repite en otras comarcas cercanas.

La diferencia de altitud entre el fondo del valle y las montañas circundantes crea un gradiente climático que favorece una biodiversidad notable. El bosque mixto atlántico cubre las laderas con hayas, robles, castaños y acebos, mientras que los cauces fluviales mantienen poblaciones estables de trucha autóctona y nutria. En las zonas altas, el buitre leonado y el alimoche planean sobre los cantiles calizos de la Sierra de la Peña, y en el sotobosque se dejan ver corzos, jabalíes y zorros con regularidad. Los senderos señalizados atraviesan hayedos donde la luz se filtra en tonos dorados durante el otoño, robledales que suenan al crujido de la hojarasca y praderías donde el olor a hierba húmeda y tierra fresca acompaña cada tramo del camino.

Villasana de Mena, la capital municipal con sus más de 3.500 habitantes censados en el conjunto del municipio, concentra los servicios básicos y funciona como punto de partida para las actividades al aire libre. Desde aquí se accede al nacimiento del Cadagua, una cascada encajada en un entorno umbrío que requiere una caminata de unos treinta minutos de dificultad baja. Para los más exigentes, las crestas de Ordunte ofrecen recorridos de montaña con 800 metros de desnivel positivo y vistas que alcanzan hasta el mar Cantábrico en los días despejados. La gastronomía local refuerza la experiencia: cordero lechal asado en horno de leña, morcilla de Burgos, quesos artesanales de leche de vaca y oveja, y setas del bosque atlántico —boletus y rebozuelos— que en otoño ocupan las cartas de los restaurantes familiares repartidos por las localidades del valle.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Valle de Mena

Cómo llegar
Desde Bilbao, la N-629 llega a Villasana de Mena en aproximadamente una hora. Desde Burgos, la CL-629 cruza el puerto de la Mazorra en unas dos horas. Hay servicios de autobús desde Bilbao con parada en Villasana. El aeropuerto más cercano es Bilbao-Loiu, a 75 km.
Información del área
El Valle de Mena forma parte de la comarca de Las Merindades, en el norte de Burgos. Villasana de Mena es el centro de servicios. El Centro de Interpretación de la Naturaleza ofrece mapas de senderos y rutas del patrimonio románico.
Geografía
Corredor natural de 258 km² entre los montes de Ordunte (norte, +1.000 m) y la Sierra de la Peña (sur). Altitud mínima: 182,7 m en Arza, el punto más bajo de Castilla y León. El río Cadagua recorre el valle de oeste a este a lo largo de casi 70 km.
Flora y fauna
Bosque mixto atlántico con hayas, robles y castaños en las laderas. Corzos, jabalíes y zorros en el monte. Trucha autóctona y nutria en el Cadagua y sus afluentes. Buitre leonado y alimoche en los cantiles de la Sierra de la Peña.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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Un día completo permite recorrer las dos joyas principales: la iglesia de San Lorenzo de Vallejo y Santa María de Siones, ambas accesibles por carretera desde Villasana en menos de 15 minutos. Si añades las casonas de indianos en Artieta y Cadagua, conviene dedicar al menos día y medio para disfrutar sin prisas.
Sí, el valle tiene rutas de dificultad baja junto al río Cadagua que se recorren sin problema con niños desde los 5-6 años. El nacimiento del Cadagua es una excursión corta de media hora y la cascada resulta un buen incentivo para los más pequeños. Además, la zona de Villasana tiene áreas de recreo y restaurantes con menús familiares.
La ruta al nacimiento del Cadagua desde Villasana (unos 4 km ida y vuelta, dificultad baja) es la más popular. Para algo más exigente, la subida a los montes de Ordunte ofrece vistas del valle completo con un desnivel de unos 800 metros. Los caminos entre pueblos, como Vallejo-Siones, combinan patrimonio y paisaje en distancias cortas.
Existen líneas de autobús desde Bilbao que conectan con Villasana de Mena, aunque la frecuencia es limitada (normalmente uno o dos servicios diarios). Lo más práctico es llegar en coche propio, ya que los pueblos del valle están dispersos y las distancias entre ellos hacen difícil moverse solo en transporte público.
La cocina local se basa en el cordero lechal asado en horno de leña, la morcilla de Burgos y los quesos artesanos de leche de vaca y oveja. En otoño se suman las setas del bosque atlántico, sobre todo boletus y rebozuelos. Villasana tiene varios restaurantes familiares donde probar estos productos a precios razonables.