Lo esencial de Sierra Salvada

  • • Cortados calizos de más de 300 metros con colonias estables de buitre leonado
  • • Cueva de Pozalagua con estalactitas excéntricas entre las más densas de Europa
  • • Cascada de Gujuli con 100 metros de caída libre en la vertiente sur
  • • Meseta kárstica con dolinas, lapiaces y simas accesibles por senderos señalizados
  • • Caminos de trashumancia empedrados que conectan el valle de Ayala con las campas altas

Descripción

La Sierra Salvada marca la frontera natural entre Álava y Burgos, un macizo calcáreo que se eleva desde los 600 hasta los 1.240 metros del pico Tologorri. Sus cortados verticales, algunos de más de 300 metros de caída, forman una de las paredes rocosas más extensas del norte peninsular. En la base de estos farallones nacen surgencias kársticas que alimentan arroyos cristalinos, los cuales descienden hacia el valle de Ayala al norte y la Llanada alavesa al sur. Desde la meseta superior, la mirada alcanza las cumbres del Gorbea al este y los montes de Ordunte al oeste, un horizonte que cambia de tonalidad con cada estación.

El karst es el gran protagonista geológico de la sierra. Dolinas, lapiaces y simas se suceden en la meseta superior, donde el agua ha esculpido durante millones de años un relieve subterráneo de notable complejidad. La Cueva de Pozalagua, abierta al público en 1997 tras su descubrimiento accidental durante trabajos de cantera, alberga formaciones de estalactitas excéntricas entre las más densas de Europa: filamentos minerales que desafían la gravedad y crecen en todas direcciones, resultado de la cristalización de aragonito en condiciones de humedad constante. En la vertiente sur, la cascada de Gujuli se precipita 100 metros en caída libre, alimentada por un arroyo que recoge las aguas filtradas a través de la caliza. En primavera, cuando el deshielo y las lluvias saturan el terreno, el salto adquiere toda su fuerza y el rumor del agua se escucha desde el aparcamiento.

Los cortados calizos son zona de nidificación del buitre leonado, con varias colonias estables que superan las 100 parejas reproductoras. Al amanecer, antes de que las térmicas se formen, los buitres permanecen alineados en las repisas rocosas, y su silueta se recorta contra la caliza clara. El alimoche, el halcón peregrino y el águila real completan la comunidad de rapaces que utiliza los farallones para cría y caza. En los bosques de haya y quejigo de la vertiente norte, más húmeda y umbrosa, el pico mediano y el pito negro encuentran su hábitat entre troncos viejos cubiertos de musgo. Las praderas de la meseta superior albergan una flora especializada, adaptada al sustrato calizo y al viento persistente que barre la cumbre: endemismos como la saxífraga de Loscos conviven con boj achaparrado, enebro rastrero y pastizales calcícolas que florecen brevemente entre mayo y junio.

La trashumancia ha modelado el paisaje de Sierra Salvada durante siglos, y sus huellas son todavía legibles. Los pastos de cumbre, aún en uso ganadero, mantienen caminos empedrados y refugios de pastores de piedra seca que conectan los pueblos del valle de Ayala con las campas altas. Las ovejas lachas y las vacas pirenaicas suben cada primavera siguiendo rutas que ya transitaban en la Edad Media. Localidades como Maroño y Quejana conservan un patrimonio rural discreto pero bien cuidado: torres medievales, ermitas románicas y caseríos de piedra que puntean un valle verde y recogido. Quejana alberga además el conjunto monumental del Palacio de los Ayala, con su torre del siglo XIV y un pequeño museo que recoge la historia de este linaje.

La cercanía a Bilbao (50 km por la AP-68) y Vitoria-Gasteiz (30 km por la A-2625) convierte a la sierra en una opción accesible para jornadas de montaña sin necesidad de largos desplazamientos. Un visitante que salga temprano puede recorrer la meseta, asomarse a los cortados, visitar la cueva de Pozalagua y detenerse en alguna sidrería del valle de Ayala antes de regresar a la ciudad. Para quienes prefieran alargar la estancia, los alojamientos rurales de Amurrio y Orduña ofrecen una base cómoda desde la que combinar la sierra con otras rutas cercanas como el Salto del Nervión o el Monte Santiago.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Sierra Salvada

Cómo llegar
Desde Vitoria-Gasteiz, tomar la A-2625 hacia Amurrio y continuar por la A-3602 hasta Maroño o Quejana (30 km, 35 min). Desde Bilbao, seguir la AP-68 hasta Llodio y enlazar por la A-3602 hacia el valle de Ayala (50 km, 45 min). Accesos principales por Maroño (vertiente norte) y Gujuli (vertiente sur).
Información del área
Senderos señalizados desde Maroño, Quejana y Gujuli. Aparcamientos en los accesos principales. Refugio de montaña sin servicio en la meseta. Alojamientos rurales y restaurantes en el valle de Ayala (Amurrio, Orduña). Centro de interpretación de Pozalagua con visitas guiadas a la cueva.
Geografía
Macizo calcáreo de 20 km de longitud entre Álava y Burgos. Altitud de 600 a 1.240 m (Tologorri). Cortados verticales de hasta 300 m, meseta kárstica con dolinas y lapiaces. Sustrato de calizas del Cretácico superior.
Flora y fauna
Buitre leonado (más de 100 parejas), alimoche, halcón peregrino y águila real en los cortados. Pico mediano y pito negro en hayedos y quejigales. Flora calcícola en la meseta: saxífraga de Loscos, boj y enebro rastrero. Hayedos en umbría norte, quejigales en solana sur.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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El mirador de la cascada de Gujuli se alcanza tras un paseo corto de 10 minutos desde el aparcamiento señalizado junto a la carretera A-2625, en la vertiente sur de la sierra. El camino es accesible y llano, apto para familias. La cascada muestra su mayor caudal entre marzo y mayo, tras las lluvias primaverales y el deshielo.
Sí, es recomendable reservar con antelación, sobre todo en fines de semana y festivos. La cueva se visita en grupos reducidos con guía, y las plazas se agotan con frecuencia en temporada alta. Puedes consultar horarios y comprar entradas en la web del centro de interpretación de Pozalagua o llamando por teléfono.
Las rutas varían desde paseos suaves por el valle de Ayala hasta travesías exigentes por la meseta kárstica. La subida al Tologorri (1.240 m) tiene un desnivel de unos 600 metros y requiere entre 4 y 5 horas ida y vuelta. Los senderos de la meseta son técnicamente fáciles pero largos y expuestos al viento, por lo que conviene llevar ropa de abrigo incluso en verano.
Los buitres leonados son residentes permanentes, así que se pueden observar durante todo el año. Sin embargo, la actividad en las colonias es más visible entre febrero y julio, coincidiendo con la época de cría. Las primeras horas de la mañana son las más productivas, cuando las corrientes térmicas aún se están formando y las aves permanecen cerca de los cortados.
La travesía completa de la meseta, desde Maroño hasta Gujuli o viceversa, supone unos 18-20 km con desnivel acumulado moderado. Es factible en una jornada larga para personas con buena forma física, calculando entre 7 y 8 horas. Conviene llevar agua suficiente porque no hay fuentes fiables en la meseta, y consultar la previsión meteorológica para evitar niebla cerrada.