Lo esencial de Sierra de Aralar

  • • Santuario de San Miguel de Aralar con retablo esmaltado del siglo XII de Limoges
  • • Pastos de altura con ovejas latxas productoras de leche para queso Idiazábal
  • • Más de 300 simas catalogadas en uno de los macizos kársticos más densos de Iberia
  • • Hayedos atlánticos densos con pico dorsiblanco como indicador de madurez forestal
  • • Romería de Pentecostés con miles de romeros ascendiendo al santuario desde los valles

Descripción

La Sierra de Aralar se extiende entre Guipúzcoa y Navarra como un macizo calizo de formas suaves que alcanza los 1.431 metros en su cota máxima, la cima de Irumugarrieta. Su fisonomía de altiplanicie ondulada, con dolinas, lapiaces y simas dispersas entre pastos de altura, responde a un modelado kárstico intenso sobre calizas del Cretácico superior que se prolonga durante millones de años. La lluvia, que aquí supera los 1.500 milímetros anuales, se filtra por las grietas de la roca y alimenta un sistema subterráneo de ríos y cavidades que incluye más de 300 simas catalogadas, convirtiendo a Aralar en uno de los macizos con mayor densidad espeleológica de la península ibérica.

La cubierta vegetal de Aralar se organiza en dos franjas bien diferenciadas. Por debajo de los 1.000 metros, hayedos atlánticos (Fagus sylvatica) envuelven las laderas norte y oeste en un manto verde oscuro que en otoño estalla en tonos cobrizos y amarillos. Estos hayedos, húmedos y densos, albergan un sotobosque de helechos, musgos y plantas umbrícolas donde la luz se filtra como a través de una vidriera. Cuando el viento sopla entre las copas, el bosque produce un rumor continuo que acompaña al caminante durante horas. Por encima de los 1.000 metros, los pastos de montaña se extienden en campas amplias donde pacen ovejas latxas, la raza autóctona de cara negra cuya leche da origen al queso Idiazábal. En las campas de Enirio-Aralar, los rebaños se distribuyen por cientos de hectáreas de praderas verdes que contrastan con los afloramientos grises de caliza.

La fauna de Aralar combina elementos atlánticos y montanos. El buitre leonado mantiene varias colonias de cría en los cortados calizos del macizo, con grupos de hasta 40 parejas en algunos roquedos. Los alimoches llegan en primavera desde África para nidificar en los cantiles más soleados. En el interior del hayedo, el pico dorsiblanco —una especie ligada a hayedos maduros con abundancia de madera muerta— encuentra en Aralar uno de sus enclaves meridionales. Mamíferos como el corzo, el jabalí, el gato montés y la marta son habituales, y los avistamientos de visón europeo en los arroyos de la vertiente navarra sitúan a la sierra en el área de distribución de uno de los carnívoros más amenazados de Europa.

El Santuario de San Miguel de Aralar, encaramado a 1.200 metros de altitud en una atalaya natural, es el centro simbólico y devocional de la sierra. Data del siglo IX en sus orígenes y fue ampliado en los siglos XI y XII con una arquitectura románica sobria de piedra caliza. En su interior se conserva el retablo esmaltado de Limoges del siglo XII, una de las piezas de orfebrería medieval más valiosas del País Vasco. Cada lunes de Pentecostés, miles de romeros ascienden desde los pueblos del valle hasta el santuario en una romería que combina devoción religiosa y fiesta popular. Los caseríos que puntean las faldas de la sierra mantienen una actividad ganadera que ha moldeado el paisaje durante siglos: muros de piedra seca delimitan prados, los bordas (cabañas de pastor) se reparten por las campas de verano, y las queseras artesanales de las aldeas cercanas elaboran Idiazábal con leche cruda siguiendo métodos que se transmiten de generación en generación.

Las rutas de senderismo recorren la sierra en todas direcciones, con itinerarios que van desde las 2 horas hasta jornadas completas de travesía. La subida al santuario desde Baraibar (Navarra) por el collado de Artubi es la más clásica: 8 kilómetros con 600 metros de desnivel que cruzan hayedos y prados de altura. La travesía completa de Aralar de este a oeste (28 km) conecta Zaldibia (Guipúzcoa) con Uharte-Arakil (Navarra) en una etapa larga que permite conocer la variedad de paisajes del macizo. En invierno, la nieve cubre las campas altas y la sierra se presta a rutas con raquetas, aunque la niebla frecuente exige experiencia en orientación.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Sierra de Aralar

Cómo llegar
Desde San Sebastián (45 km), tomar la AP-1 hasta Tolosa y seguir por la GI-2135 hacia Zaldibia. Desde Pamplona (40 km), acceder por la NA-120 hasta Uharte-Arakil y subir por la carretera del santuario. Aparcamientos en Baraibar (vertiente navarra) y Zaldibia (vertiente guipuzcoana). Sin transporte público hasta las zonas altas.
Información del área
Santuario de San Miguel de Aralar como punto de referencia. Albergues y casas rurales en Baraibar, Zaldibia y Ataun. Queserías artesanales de Idiazábal en las aldeas del entorno. Sin servicios de restauración en la zona alta fuera del santuario.
Geografía
Macizo calizo del Cretácico superior entre Guipúzcoa y Navarra. Altitud máxima de 1.431 m (Irumugarrieta). Modelado kárstico con dolinas, lapiaces y más de 300 simas. Altiplanicie ondulada con campas de pasto.
Flora y fauna
Hayedos atlánticos (Fagus sylvatica), pastos de montaña, flora rupícola calcícola. Fauna: buitre leonado (colonias de hasta 40 parejas), alimoche, pico dorsiblanco, corzo, jabalí, gato montés, visón europeo (vertiente navarra).

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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Se puede acceder por dos rutas principales. Desde la vertiente navarra, la carretera desde Baraibar (Larraun) sube hasta un aparcamiento a pocos minutos del santuario, aunque en invierno puede estar cortada por nieve. A pie, la ruta clásica desde Baraibar tiene 8 kilómetros con 600 metros de desnivel y pasa por hayedos antes de alcanzar las campas. Desde Guipúzcoa, se sube desde Zaldibia por un sendero de 10 kilómetros.
Varias queserías artesanales de las aldeas del entorno elaboran Idiazábal con leche cruda de oveja latxa. En Zaldibia, Ataun y los pueblos del valle de Larraun hay establecimientos donde se puede comprar directamente al productor. Algunos pastores de las campas de Aralar venden queso en sus bordas durante los meses de verano. La feria de queso de Idiazábal, en septiembre, reúne a decenas de productores de toda la zona.
La niebla es frecuente en las campas altas de Aralar, especialmente en otoño e invierno, y puede dificultar seriamente la orientación. El terreno kárstico con dolinas y simas añade un riesgo real de desorientación si se pierde la visibilidad. Es imprescindible llevar mapa topográfico, brújula o GPS, y conocer las rutas antes de salir. Si la niebla es cerrada, lo más prudente es esperar a que se disipe o descender por el camino más directo.
Sí, pero la espeleología en Aralar requiere experiencia y equipamiento adecuado. Las más de 300 simas catalogadas incluyen cavidades de hasta 400 metros de profundidad que solo deben ser exploradas por grupos organizados con formación en técnicas verticales. Los clubes de espeleología del País Vasco y Navarra organizan salidas regulares. No es recomendable entrar en ninguna cavidad sin guía o experiencia previa.
Cada lunes de Pentecostés, miles de personas ascienden a pie desde los pueblos del valle de Larraun y de la Barranca navarra hasta el Santuario de San Miguel de Aralar. Es una tradición que combina devoción religiosa y fiesta popular, con misa solemne, procesión del Santo Ángel alrededor del santuario y comida campestre en las campas. Los romeros suben por diferentes caminos tradicionales, y el ambiente mezcla familias, grupos de amigos y cofradías religiosas.