El Parque Natural de la Sierra de Montnegre i el Corredor abarca unas 15.000 hectáreas de la cordillera Litoral catalana, entre las comarcas del Maresme y el Vallès Oriental, a unos 50 kilómetros al noreste de Barcelona. Los dos macizos que le dan nombre quedan separados por las rieras de Vallgorguina y de Arenys: el Corredor alcanza los 633 metros en el santuario homónimo y el Montnegre los 760 metros en el Turó Gros. Más del 95 % de la superficie es forestal, lo que convierte este parque en una de las masas boscosas continuas más extensas de la costa barcelonesa. El Plan Especial de protección fue aprobado en 1989 y el espacio está gestionado desde entonces por la Red de Parques Naturales de la Diputación de Barcelona.
La vegetación muestra una gradación de ambientes poco habitual para una sierra litoral. En las cotas bajas y las solanas domina el encinar mediterráneo con sotobosque de lentisco, madroño y brezo. A medida que se gana altitud en la vertiente norte del Montnegre aparecen alcornocales extensos —restos de una industria corchera que fue activa hasta mediados del siglo XX— y, en las umbrías más húmedas por encima de los 600 metros, robledales de roble africano y pequeños rodales de haya que constituyen una de las poblaciones de fagus más meridionales de Cataluña. El olor a tierra húmeda y hojarasca en esos hayedos recuerda más a un bosque centroeuropeo que a la costa mediterránea que queda a solo 10 kilómetros en línea recta.
La fauna refleja esa mezcla de influencias. Entre los mamíferos forestales destacan la marta, el lirón gris y el lirón careto, especies propias de bosques maduros de Europa central que aquí encuentran su límite meridional. El jabalí y la gineta son más abundantes en los estratos bajos. Entre las aves, el azor utiliza los alcornocales como zona de cría, el pito real trabaja los troncos muertos del encinar y el arrendajo es presencia constante en los caminos. En las rieras, la culebra viperina y el tritón palmeado completan la comunidad de vertebrados.
La red de senderos del parque recorre más de 100 kilómetros señalizados. El SL-C 80, desde la masía de Can Bosch del Far, es una ruta circular que pasa por el santuario de la Mare de Déu del Corredor y el dolmen de Ca l'Arenes, combinando bosque cerrado con restos megalíticos datados en torno al 2500 a.C. El SL-C 103 parte de la iglesia de Sant Martí de Montnegre y ofrece vistas simultáneas sobre el Vallès, el Montseny y el mar desde los claros de la cresta. Para rutas más largas, el GR-83 atraviesa ambos macizos de punta a punta. El parque es también punto de referencia para el ciclismo de montaña, con pistas forestales anchas que conectan las masías dispersas por el interior.
El territorio se reparte entre trece municipios —entre ellos Dosrius, Sant Celoni, Vallgorguina, Arenys de Munt y Pineda de Mar— y mantiene un patrimonio rural de masías, iglesias románicas y hornos de cal que documentan la actividad agropecuaria y forestal de los últimos siglos. En 2022, Quiet Parks International certificó el Montnegre i el Corredor como el primer Urban Quiet Park de España, reconociendo sus niveles de silencio natural a pesar de la proximidad a las áreas urbanas del Maresme.