Lo esencial de Bardenas Reales

  • • Castildetierra: tótem de arcilla y yeso de 44 metros, icono visual de las Bardenas Reales
  • • Pista circular señalizada de 55 km apta para coche y bicicleta de montaña sin guía
  • • Avutarda, aguilucho cenizo y culebra bastarda como fauna más representativa
  • • Reserva de la Biosfera UNESCO desde 2000, con pastoreo trashumante activo en sus cañadas
  • • Tonos blancos, ocres y pardos que cambian con la luz del amanecer y el atardecer

Descripción

Las Bardenas Reales se extienden por casi 42.000 hectáreas en el sureste de Navarra, entre las merindades de Tudela, Tafalla y Sangüesa. Este desierto semiárido resulta sorprendente a esta latitud: la sombra pluviométrica de la sierra de Cantabria y el cierzo persistente —el viento del noroeste que sopla más de 150 días al año— han modelado durante millones de años un paisaje de barrancos arcillosos, mesetas blancas y formaciones en seta, los bardales, que recuerdan más al suroeste norteamericano que al interior peninsular. La UNESCO reconoció este equilibrio frágil entre las comunidades pastoras, la fauna silvestre y el terreno desnudo al declararlo Reserva de la Biosfera en el año 2000.

El territorio se divide en tres grandes subzonas con caracteres propios. La Bardena Blanca concentra los paisajes más fotogénicos y las formaciones más reconocibles: el Pisquerra, el Aguilucho y el Castildetierra, ese tótem de arcilla y yeso de 44 metros de altura que domina el horizonte y que la erosión hídrica diferencial ha esculpido durante decenas de miles de años. Los tonos cambian de blanco a beige, ocre y pardo rojizo según la hora del día y la estación, y en los amaneceres con niebla baja el silencio adquiere una textura casi sólida. La Bardena Negra, al norte, tiene una parte bajo uso militar —el polígono de tiro que cede el espacio a las maniobras de la OTAN— y combina monte bajo de sabina negra, enebro y pino carrasco con elevaciones que superan los 600 metros sobre el nivel del mar. El Caídas, en el centro, agrupa zonas de tránsito histórico donde los rebaños trashumantes han caminado durante siglos entre el Valle del Roncal y las tierras bajas navarras, dejando una red de cañadas y abrevaderos que todavía puede recorrerse a pie.

La fauna de las Bardenas responde a la aridez con adaptaciones evolutivas precisas. El aguilucho cenizo nidifica en los cereales de los bordes del espacio y caza sobre los baldíos con un vuelo bajo y silencioso. La avutarda, el ave más pesada capaz de volar de la Península, convierte su silueta en un referente del paisaje invernal: en enero y febrero pueden avistarse grupos de más de veinte ejemplares en los llanos de la Bardena Negra. La culebra bastarda —la más grande de Europa, con hasta dos metros de longitud— el lagarto ocelado, de colores eléctricos, y el sapo corredor son presencias habituales en los meses cálidos. Tras las lluvias de otoño, el suelo arcilloso retiene el agua en pozas temporales que atraen a limícolas en paso: agachadizas, chorlitejos y andarríos llenan durante días estos pequeños oasis estacionales. El Centro de Interpretación de la Bardena Blanca en Arguedas ofrece datos de avistamiento actualizados y paneles interpretativos que contextualizan la geología y la etnografía del lugar.

El acceso más directo es desde Arguedas por la carretera NA-5720, que entra en el corazón de la Bardena Blanca en unos siete kilómetros. La pista circular señalizada de 55 km recorre las principales formaciones y puede hacerse en coche o en bicicleta de montaña sin necesidad de guía; el tiempo estimado en vehículo es de unas tres horas con paradas. Para quien prefiere caminar, el sendero PR-NA 38 atraviesa sectores menos frecuentados y el GR-13 conecta varios puntos del espacio natural con señalización adecuada. Las temperaturas extremas —veranos con máximas de 40 °C y inviernos con cierzo helador que baja la sensación térmica a valores negativos— aconsejan visitar en primavera o otoño. La entrada a la zona de uso público no requiere reserva previa, aunque se cobra un canon por vehículo en los accesos principales durante la temporada alta.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Bardenas Reales

Cómo llegar
Desde Pamplona, AP-15 hacia Tudela y salida en Arguedas (60 km). La NA-5720 desde Arguedas lleva al acceso principal de la Bardena Blanca en 7 km. Desde Zaragoza, A-68 y AP-15 hasta Tudela (90 km) y luego NA-5720.
Información del área
Centro de Interpretación en Arguedas con exposición permanente y datos de avistamiento actualizados. Área de descanso con aparcamiento en el Pisquerra. Sin alojamiento dentro del espacio; los servicios se concentran en Arguedas, Tudela y Ejea de los Caballeros.
Geografía
Depresión sedimentaria entre 250 y 650 metros, modelada por erosión fluvial y eólica sobre arcillas, yesos y calizas del Mioceno. La Bardena Blanca domina el sur con mesas y cerros testigo; la Bardena Negra al norte es más elevada y boscosa.
Flora y fauna
Vegetación esteparia de ontina, sisallo y efedra en las zonas más áridas. En borduras, romero, tomillo y sabina negra. Avutarda, aguilucho cenizo, cernícalo primilla, lagarto ocelado, culebra bastarda y sapo corredor. Pozas temporales con limícolas en paso.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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No se necesita reserva previa para acceder a la zona de uso público. En temporada alta (verano y Semana Santa) se cobra un canon de unos 8 euros por vehículo en los accesos principales de Arguedas. Los grupos que deseen visita guiada pueden coordinarla con el Centro de Interpretación de la Bardena Blanca con antelación.
Sí, la pista circular señalizada de 55 km es perfectamente apta para bicicleta de montaña o gravel. Existen rutas adicionales de menor recorrido. Es imprescindible llevar agua suficiente para todo el trayecto, ya que no hay fuentes ni tiendas en el interior del espacio natural. En verano, salir antes de las 9 h para evitar el calor extremo.
La hora dorada del amanecer (entre las 7 y las 9 h en verano) y el atardecer (de 19 a 21 h) proporcionan la luz más cálida y contrastada sobre los bardales. A mediodía, la luz cenital aplana los relieves. El Castildetierra y el Aguilucho resultan especialmente fotogénicos con la luz rasante desde el este en los primeros minutos del día.
La Bardena Blanca y la mayor parte de El Caídas están abiertas con las pistas señalizadas. Un sector de la Bardena Negra corresponde al polígono de tiro de uso militar y permanece cerrado al público. Los carteles en las pistas indican con claridad los límites de la zona restringida.
El riesgo es muy real: las temperaturas pueden superar los 40 °C en julio y agosto, y la ausencia de sombra en buena parte del recorrido lo agrava considerablemente. Si visitas en verano, sal antes de las 9 h, lleva al menos 2 litros de agua por persona, usa ropa ligera de manga larga y aplica protección solar de factor alto. El horario del atardecer es la alternativa más segura.