Lo esencial de Sierra de Urbasa

  • • Nacedero del Urederra: pozas escalonadas de agua turquesa al pie de cortados calizos
  • • Hayedo de Urbasa, uno de los bosques de hayas más extensos del sur de Europa
  • • Balcón de Pilatos, mirador natural con 200 metros de caída vertical sobre el valle de Améscoa
  • • Rasos comunales con pastoreo trashumante de ovejas latxas y yeguas desde la Edad Media
  • • Paisaje kárstico de dolinas, simas y lapiaces sobre la meseta caliza a 900 metros

Descripción

La Sierra de Urbasa se levanta como una meseta caliza a 900 metros de altitud en el centro-oeste de Navarra, entre los valles de Améscoa y la Barranca. Su superficie de unas 21.000 hectáreas alberga uno de los hayedos más extensos del sur de Europa, un bosque cerrado donde la luz se filtra en tonos verdosos incluso en las horas centrales del día. El sustrato kárstico ha generado a lo largo de millones de años un paisaje de dolinas, simas y lapiaces que conecta con el acuífero subterráneo del nacedero del río Urederra, cuyas aguas emergen en cascadas de color turquesa al pie de los cortados. La cota máxima alcanza los 1.182 metros en el monte Bargagain, pero es la horizontalidad de la meseta lo que define su carácter: una planicie elevada donde los horizontes se abren entre praderas y las copas de las hayas forman un dosel casi continuo.

El pastoreo trashumante ha moldeado este territorio durante siglos. Las praderas comunales de la meseta —los rasos de Urbasa— mantienen una tradición ganadera documentada desde la Edad Media, cuando los reyes de Navarra otorgaron derechos de pasto a los habitantes de los pueblos circundantes. Hoy, entre abril y noviembre, rebaños de ovejas latxas y yeguas conviven con corzos, jabalíes y gatos monteses en un espacio compartido donde los cercados de piedra seca marcan los límites ancestrales. En los bordes de los rasos, las carboneras —las zonas donde los carboneros fabricaban carbón vegetal hasta mediados del siglo XX— se distinguen todavía por la composición diferente de la vegetación, más arbustiva, que contrasta con el hayedo circundante. Los pastores elaboran queso Idiazábal con la leche de las latxas siguiendo un proceso que combina cuajo natural y ahumado suave con madera de cerezo o haya.

La red de senderos recorre la sierra con recorridos que van desde paseos accesibles de 3 kilómetros hasta travesías de día completo como la ruta del Balcón de Pilatos, un mirador natural que asoma sobre un precipicio de 200 metros con vistas al valle de Améscoa y, en días despejados, hasta las cumbres de la Sierra de Andía. El nacedero del Urederra, con sus pozas escalonadas de agua calcárea, requiere reserva previa en temporada alta y limita el acceso a 500 personas diarias para preservar el entorno. La ruta parte del pueblo de Baquedano y cubre 5,5 kilómetros con un desnivel de 200 metros, asequible para caminantes con calzado de suela adherente. En los meses de otoño, la hojarasca de las hayas tiñe el suelo de cobres y ocres, y el olor a tierra húmeda acompaña cada paso por un camino que alterna tramos de escaleras de madera con senderos de tierra compactada entre raíces.

El clima atlántico de montaña trae precipitaciones de entre 1.200 y 1.400 mm anuales, lo que explica la frondosidad de los bosques. Las temperaturas oscilan entre los 5-8 °C de media en invierno y los 18-22 °C del verano, con nieblas frecuentes sobre la meseta que envuelven los troncos de las hayas en una atmósfera densa y silenciosa. Esta humedad constante favorece la presencia de líquenes, musgos y helechos que cubren las rocas y la base de los árboles, creando un sotobosque donde los tejos, acebos y arces se desarrollan a la sombra de las hayas dominantes. La fauna incluye corzo, jabalí, marta, gato montés y, en las paredes de los cortados, águila real y buitre leonado.

La sierra conecta con la vecina Sierra de Andía formando un corredor natural de más de 40 kilómetros que constituye uno de los principales ejes de biodiversidad de Navarra. Los pueblos de la Barranca —Alsasua, Etxarri-Aranatz, Arbizu— y del valle de Améscoa —Zudaire, Baquedano, Barindano— ofrecen alojamiento rural y gastronomía navarra de cercanía: chuletón al sarmiento, queso Idiazábal ahumado, menestra de verduras del huerto y pacharán casero macerado con endrinas recogidas en los bordes de los rasos. Desde Pamplona, la sierra queda a 45 minutos por la A-10, y desde Vitoria-Gasteiz o San Sebastián el acceso es igualmente directo, lo que la convierte en un destino de fin de semana accesible para quienes buscan bosque, silencio y un ritmo marcado por las estaciones.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Sierra de Urbasa

Cómo llegar
Desde Pamplona, tomar la A-10 dirección Vitoria-Gasteiz y salir en Etxarri-Aranatz (45 min). El acceso principal a la sierra es por el Puerto de Urbasa (NA-718) desde Estella o desde Olazti/Olazagutía. Aparcamiento regulado en el nacedero del Urederra (acceso desde Baquedano). Aeropuerto más cercano: Pamplona (50 km) o Bilbao (120 km).
Información del área
Centro de interpretación en el Puerto de Urbasa con exposición sobre el ecosistema kárstico. Área recreativa de Pilatos con mesas y fuentes. Alojamientos rurales en los valles de Améscoa y la Barranca. Restaurantes con cocina navarra en Zudaire, Baquedano y Etxarri-Aranatz.
Geografía
Meseta caliza de unas 21.000 hectáreas a 900-1.182 m de altitud. Sustrato kárstico con dolinas, simas y lapiaces. Cortados calizos de hasta 200 m sobre el valle de Améscoa. Conecta con la Sierra de Andía formando un corredor de 40 km.
Flora y fauna
Hayedos dominantes con robles, arces, tejos y acebos en el sotobosque. Fauna: corzo, jabalí, gato montés, marta y águila real. El nacedero del Urederra alberga trucha común y salamandra. Orquídeas silvestres en los rasos de primavera.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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Sí, entre abril y noviembre es obligatorio reservar plaza online con antelación. El aforo está limitado a 500 personas diarias para proteger el entorno. La reserva se gestiona a través de la web del Gobierno de Navarra y conviene hacerla con varios días de margen, especialmente en puentes y fines de semana de otoño, cuando la demanda es alta.
La ruta circular desde Baquedano tiene unos 5,5 kilómetros y se completa en aproximadamente 2 horas a ritmo tranquilo. El desnivel acumulado es de unos 200 metros. El sendero está bien señalizado y discurre junto a las pozas turquesas, con tramos de escaleras de madera en las zonas más empinadas. No presenta dificultad técnica pero requiere calzado con suela adherente.
Sí, la sierra tiene recorridos aptos para familias. El área recreativa de Pilatos ofrece mesas, sombra y fuentes, y desde allí salen senderos cortos de 2-3 kilómetros sin dificultad. La ruta del Urederra es asequible para niños a partir de 6-7 años con calzado adecuado. En la meseta, los rasos permiten paseos libres por praderas amplias donde los más pequeños pueden moverse con seguridad.
Ambas sierras forman parte del mismo macizo calizo y comparten el paisaje kárstico, pero Urbasa tiene bosques más densos y el atractivo del nacedero del Urederra, mientras que Andía es más abierta, con praderas extensas y el Puerto de Lizarraga como punto de acceso. Urbasa recibe más visitantes por la popularidad del Urederra; Andía ofrece mayor soledad y rutas de media montaña más largas.
Los pueblos del valle de Améscoa (Zudaire, Baquedano, Barindano) y de la Barranca (Etxarri-Aranatz, Alsasua) cuentan con casas rurales, hostales y algún hotel. La oferta es limitada en plazas, por lo que conviene reservar con antelación en temporada alta. La ciudad de Estella, a 20 minutos por carretera, amplía las opciones con hoteles y restaurantes de mayor capacidad.