Lo esencial de Senda del Oso

  • • 36 km de vía verde asfaltada con pendiente máxima del 3%, apta para familias
  • • Cercado de Proaza con las osas Paca y Molina, visible directamente desde la senda
  • • Desfiladeros calizos con paredes de 10 m de separación y túneles ferroviarios originales
  • • Iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón (siglo IX), Patrimonio de la Humanidad
  • • Embalse de Valdemurio con aguas turquesa en un circo montañoso del valle de Quirós

Descripción

La Senda del Oso recorre 36 km por los valles de Trubia y Teverga, en el centro-sur de Asturias, siguiendo el trazado de una línea ferroviaria minera abandonada en los años 60. El firme, asfaltado y con pendientes suaves que nunca superan el 3%, discurre entre Tuñón y el puerto de San Lorenzo, atravesando desfiladeros calizos, puentes metálicos sobre el río Trubia y túneles excavados en la roca. La vía, reconvertida a finales de los años 90, se ha convertido en la ruta ciclista y peatonal más transitada de Asturias, con más de 300.000 usuarios anuales. En los tramos más estrechos del desfiladero, las paredes de caliza se cierran hasta dejar apenas 10 metros entre roca y roca, y el sonido del agua rebotando contra las piedras acompaña al caminante durante kilómetros.

El nombre de la senda proviene de la presencia histórica del oso pardo cantábrico (Ursus arctos) en estos valles. Aunque avistar un oso salvaje requiere adentrarse en las montañas de Somiedo o Proaza con guías especializados y mucha paciencia, la senda ofrece un contacto cercano con la especie en el cercado de Proaza, donde viven Paca y Molina, dos osas rescatadas de cachorras que no pudieron ser reintroducidas en la naturaleza. El recinto, gestionado por la Fundación Oso de Asturias (FOA), es visible desde la senda y cuenta con paneles informativos sobre la biología y conservación del oso cantábrico. La población salvaje estimada en la Cordillera Cantábrica supera los 370 ejemplares (censo 2023), y los valles de Trubia y Teverga forman parte de su área de distribución occidental.

El valle se bifurca en Caranga de Abajo: el ramal sur continúa hacia Teverga por el desfiladero de la Foz de la Canal, mientras que el ramal oeste sube hacia Quirós y el embalse de Valdemurio, cuyas aguas turquesa ocupan el fondo de un circo montañoso. Ambos ramales mantienen el firme ciclable y suman los 36 km totales. A lo largo del recorrido, los pueblos de Tuñón, Villanueva, Proaza, Caranga y Bárzana conservan hórreos asturianos (graneros elevados sobre pilares de piedra), casonas de piedra con corredores de madera y la iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón (siglo IX), declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte del arte prerrománico asturiano.

La senda es apta para todas las edades y niveles físicos. El tramo más popular —Tuñón a Proaza, 7 km— se completa en hora y media a pie o 40 minutos en bicicleta. Varios puntos de alquiler de bicicletas (incluidas eléctricas y con remolque para niños) operan en Tuñón, Proaza y Teverga. La ruta es practicable todo el año, aunque en invierno los tramos de sombra pueden tener hielo en las primeras horas. En otoño, los hayedos que cubren las laderas superiores del valle se tiñen de rojos y naranjas que contrastan con el verde perenne de los castaños del fondo. El olor a hojarasca húmeda y castaña madura impregna la senda de octubre a noviembre.

Más allá del ciclismo y el senderismo, la zona ofrece actividades complementarias. El descenso en canoa del río Trubia (clase II-III, 8 km, abril-junio cuando el caudal lo permite) parte de las inmediaciones de Proaza. Las rutas de montaña desde los pueblos del valle dan acceso a cumbres de 1.500-2.000 metros en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, colindante con la senda. La espeleología tiene recorridos turísticos en la Cueva de Huerta (Teverga), una cavidad de 14 km de desarrollo con formaciones de estalactitas y lagos subterráneos. Y la gastronomía del valle gira en torno al pote asturiano, la fabada, el queso casín (DOP, elaborado manualmente con forma de disco marcado) y la sidra natural escanciada en los chigres de los pueblos.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Senda del Oso

Cómo llegar
Desde Oviedo (25 km), tomar la AS-228 hasta Tuñón, punto de inicio habitual de la senda. Desde Gijón (50 km) o Avilés (45 km), la A-66 hasta Oviedo y luego la AS-228. Aparcamiento gratuito en Tuñón, Proaza y Teverga. No hay tren directo; autobuses ALSA conectan Oviedo con Proaza (45 min, varias frecuencias diarias).
Información del área
Puntos de alquiler de bicicletas (convencionales, eléctricas y con remolque infantil) en Tuñón, Proaza y Teverga. Áreas recreativas con mesas y fuentes a lo largo de la senda. Alojamiento rural en todos los pueblos del valle. Casa del Oso (centro de interpretación) en Proaza. Cueva de Huerta (espeleología turística) en Teverga.
Geografía
Valles fluviales de los ríos Trubia y Teverga encajados en calizas carboníferas. Altitudes entre 200 m (Tuñón) y 600 m (Puerto de San Lorenzo). Desfiladeros estrechos, puentes metálicos y túneles sobre la antigua vía minera. El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa bordea la senda al sur.
Flora y fauna
Oso pardo cantábrico (370+ ejemplares en la Cordillera). Osas Paca y Molina en el cercado de Proaza. Rebeco cantábrico en las cumbres. Hayedos, castañares y robledales en las laderas. Trucha común y salmón atlántico en el río Trubia. Urogallo cantábrico (en peligro) en las zonas altas.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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Hay dos formas de ver osos. En el cercado de Proaza, junto a la senda, viven Paca y Molina, dos osas rescatadas que no pudieron ser reintroducidas en la naturaleza. Son visibles desde la valla del recinto, que está a pie de senda. Ver un oso salvaje es mucho más difícil: requiere adentrarse en las montañas de Somiedo o Proaza con guías especializados, madrugar y tener suerte. La población salvaje supera los 370 ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica, pero su avistamiento no está garantizado.
La senda tiene 36 km sumando ambos ramales (Teverga y Quirós). El tramo más popular, de Tuñón a Proaza (7 km), se hace en 1,5 horas a pie o 40 minutos en bici. La senda completa hasta Teverga (22 km solo ida) requiere unas 5-6 horas a pie o 2,5 horas en bici. La mayoría de visitantes hacen un tramo y vuelven, o dejan un coche en cada extremo. Las pendientes no superan el 3%, así que el esfuerzo físico es bajo.
Hay puntos de alquiler en Tuñón (el más usado, junto al aparcamiento de inicio), Proaza y Teverga. Una bicicleta de montaña estándar cuesta entre 10 y 15 euros por medio día. Las bicicletas eléctricas, entre 20 y 30 euros. Los remolques para niños pequeños están disponibles en las empresas principales por 8-12 euros adicionales. En verano y festivos conviene reservar con antelación por teléfono, ya que el stock se agota a primera hora.
Sí, la mayor parte de la senda es apta. El firme está asfaltado y las pendientes no superan el 3%. Los túneles tienen iluminación artificial y ancho suficiente. Sin embargo, algunos tramos entre Caranga y Teverga tienen firme más irregular con gravilla suelta. El tramo Tuñón-Proaza (7 km) es el más cómodo y el que mejor se adapta a carritos y sillas de ruedas. Las áreas recreativas a lo largo de la ruta tienen mesas accesibles.
La Cueva de Huerta en Teverga ofrece visitas turísticas a una cavidad de 14 km con estalactitas y lagos subterráneos (1,5 horas, reserva previa). El descenso en canoa del río Trubia (clase II-III, abril-junio) parte cerca de Proaza. Desde los pueblos del valle salen rutas de montaña hacia el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, con cumbres de hasta 2.000 metros. La iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón (siglo IX) es visitable con horario limitado. Y los chigres de los pueblos sirven fabada, queso casín DOP y sidra natural.