Lo esencial de Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa

  • • Hoces del Trubia: cañón calizo de 5 km con paredes verticales de 500 m
  • • Mayor densidad de oso pardo cantábrico registrada en Asturias
  • • Urogallo cantábrico en hayedos maduros y brezales de altitud
  • • Turberas de esfagno en la alta meseta de La Mesa, sobre los 2.000 m
  • • Pueblos con hórreos y arquitectura vernácula asturiana intacta

Descripción

El Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa ocupa 45.162 hectáreas en el corazón de la Cordillera Cantábrica asturiana, entre los concejos de Quirós, Teverga, Proaza, Santo Adriano y Yernes y Tameza. Es uno de los parques naturales más extensos de Asturias y, desde 2003, Reserva de la Biosfera de la UNESCO. El relieve es pronunciado: desde los fondos de valle a unos 700 metros hasta la cima del Pico Ferreirúa a 2.192 metros y el techo del parque en la zona de La Mesa, donde las cumbres superan los 2.000 metros de altitud. Los ríos Trubia y Teverga, con sus afluentes, han esculpido a lo largo de millones de años los cañones y hoces que caracterizan el paisaje interior del parque.

La geología del parque es una lección en piedra caliza y cuarcita. Las Hoces del Trubia —tramo encajonado de más de cinco kilómetros entre paredes verticales de hasta 500 metros— forman el acceso más dramático al territorio. En la zona alta de La Mesa, una superficie de erosión suave y ondulada contrasta con los relieves alpinos del sector occidental, donde los glaciares cuaternarios dejaron circos y cubetas colmatadas hoy por turberas de esfagno. Estas turberas actúan como almacenes de carbono y como reservorios de agua, alimentando arroyos de agua fría que recorren los hayedos de la vertiente norte. El karst calizo añade simas y cuevas, algunas con espeleotemas en desarrollo activo, que ofrecen interés científico y espeleológico notable.

El parque alberga la mayor densidad de oso pardo cantábrico registrada en Asturias, con presencia regular en los macizos occidentales. El lobo ibérico ocupa los territorios de menor actividad humana. Entre las aves, el urogallo cantábrico —subespecie en peligro crítico de extinción— encuentra aquí uno de sus últimos refugios, vinculado a los hayedos maduros y a los brezales de altitud. El águila real, el halcón peregrino y el buitre leonado son frecuentes sobre las cornisas calizas, donde nidifican en paredones orientados al sur. En los ríos, la nutria y el desmán ibérico —un insectívoro semiacuático endémico de la Península— indican la calidad excepcional del agua. El rebezo cantábrico pasce en los pastizales por encima de 1.600 metros y en primavera baja a las laderas de umbría, donde la nieve se retira antes.

La vegetación sigue un gradiente altitudinal claro que cambia a cada cien metros de desnivel. En los fondos de valle, bosques de ribera con alisos, fresnos y sauces bordean los cauces y filtran la luz en tiras verdes. En las laderas orientadas al norte, hayedos maduros con ejemplares de más de 200 años crean un dosel denso donde escasea el sotobosque y la hojarasca en otoño alfombra el suelo en cobre. En las laderas soleadas, robledales de rebollo y carrasco alternan con landas de brezo y tojo. Por encima de los 1.600 metros, el paisaje se abre en cervunales —pastizales dominados por Nardus stricta— y brezales de Calluna vulgaris, que en agosto tiñen las cumbres de lila. El tejo, árbol protegido, aparece en ejemplares aislados en roquedos calcáreos de difícil acceso, algunos de varios siglos de antigüedad.

Los pueblos del parque —Caranga, Tuñón, Entrago, La Plaza, Fresnedo— conservan arquitectura vernácula asturiana: hórreos sobre pegollos de piedra, casas de corredor, molinos de agua junto a los riachuelos. La ganadería extensiva ha dado forma al paisaje durante siglos y sigue siendo la actividad económica principal de los valles interiores. Los vaqueiros de alzada, ganaderos trashumantes que ascendían con sus rebaños a los puertos de montaña en verano, dejaron en La Mesa un legado cultural que hoy se recupera en la Ruta Etnográfica del parque. La red de senderos señalizados supera los 200 kilómetros y conecta los distintos núcleos de población con los enclaves naturales más representativos, desde el fondo de las hoces hasta la cresta del macizo.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa

Cómo llegar
Desde Oviedo, la AS-228 hacia Grado conecta con la AS-229 hasta Proaza (40 km, 45 min). Para el sector La Mesa, tomar la AS-230 desde Trubia hacia Teverga. Sin transporte público regular al interior del parque; hay línea de autobús Oviedo–Proaza.
Información del área
Centro de Visitantes La Malva en Proaza y Centro de Interpretación de Teverga. Red de senderos señalizados de más de 200 km. Área de acampada en Entrago. Museos etnográficos en Caranga y Tuñón. Prohibida la circulación de vehículos en pistas forestales sin autorización.
Geografía
Sector occidental de la Cordillera Cantábrica asturiana. Altitudes de 700 a 2.192 m (Pico Ferreirúa). Relieve kárstico con hoces, dolinas y cuevas. La alta meseta de La Mesa contrasta con los valles encajonados del Trubia y el Teverga.
Flora y fauna
Oso pardo cantábrico, lobo ibérico, urogallo, águila real, nutria y desmán ibérico. Flora: hayedos maduros (Fagus sylvatica), robledales de rebollo, turberas de esfagno, cervunales y brezales de Calluna. Tejo (Taxus baccata) en roquedos calcáreos.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

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El oso pardo cantábrico vive en el parque, pero el avistamiento es improbable sin guía local. Desde Proaza operan guías de fauna especializados que conocen los puntos de observación y los hábitos del animal. Los mejores meses son mayo, junio y octubre, cuando el oso es más activo en zonas abiertas. Nunca te acerques por tu cuenta a zonas señalizadas como hábitat sensible del oso.
La ruta de las Hoces del Trubia desde Proaza (7 km, desnivel mínimo) es apta para niños a partir de 8 años y permite disfrutar del cañón calizo a nivel del río. La senda del Valle del Trubia entre Caranga y Tuñón (5 km, circular) recorre bosque de ribera con varios cruces de arroyo. Ambas están señalizadas y tienen tramos de tierra compacta sin dificultad técnica.
Existe un área de acampada reglada en Entrago (Teverga), con plazas limitadas que requieren reserva previa a través del Centro de Visitantes de Teverga. El camping libre fuera de las zonas habilitadas está prohibido para proteger la fauna y la vegetación. Las zonas de pernocta de alta montaña están reguladas por el plan de uso público del parque.
Las rutas a la meseta de La Mesa implican desniveles de 600–900 metros desde los aparcamientos más habituales y distancias de 10–14 km de ida y vuelta. Se requiere buena condición física y experiencia en montaña. El terreno es húmedo, con zonas de turbera que exigen botas impermeables. En invierno y primavera temprana puede haber nieve y hielo; consúltalo en el Centro de Visitantes antes de salir.
Los brezales de Calluna vulgaris alcanzan su punto máximo de floración entre finales de julio y agosto, cuando las laderas por encima de 1.500 metros adquieren una tonalidad violácea. Este período coincide con el inicio de la berrea del corzo, por lo que agosto combina dos fenómenos naturales de interés para quienes visitan la zona alta del parque.