El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas ocupa 214.336 hectáreas en la provincia de Jaén, convirtiéndose en el espacio protegido más extenso de España y el segundo de Europa occidental. El territorio agrupa tres sistemas montañosos —Sierra de Cazorla, Sierra de Segura y Sierra de Las Villas— que forman una barrera orográfica que intercepta las borrascas atlánticas y genera una pluviometría excepcionalmente alta para Andalucía: entre 1.200 y 2.000 mm anuales en las cimas orientadas al norte. De ese caudal nace el río Guadalquivir, que tiene su nacimiento en la Cañada de las Fuentes, a 1.350 metros de altitud, antes de recorrer 657 kilómetros hasta el Atlántico.
La fauna del parque mantiene poblaciones singulares en el contexto ibérico. El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) fue reintroducido aquí a partir de 1986 en el marco del primer programa de recuperación de la especie en la Península; hoy el núcleo reproductor de Cazorla es el más meridional de Europa. El ciervo común (Cervus elaphus) alcanza densidades de hasta 30 individuos por km² en algunas zonas; durante la berrea de octubre, el bramido de los machos en competencia resuena por los valles desde el amanecer. La cabra montés ibérica (Capra pyrenaica hispanica) coloniza las paredes rocosas del macizo de Empanadas y las crestas de la sierra de Las Villas. En los ríos, la trucha común (Salmo trutta) prospera en aguas rápidas y bien oxigenadas; la nutria y la garza real frecuentan los tramos más tranquilos del Guadalquivir y sus afluentes.
El senderismo es la actividad central del parque. El sendero de la Cerrada de Elías discurre durante 9,5 kilómetros paralelo al río Borosa, atravesando una garganta caliza donde el agua talla pozas de un azul intenso y paredes de más de 100 metros. El recorrido termina en el lago Valdeazores y la central eléctrica del Aguas Negras; el regreso por el mismo camino acumula unos 400 metros de desnivel y ocupa entre cuatro y cinco horas. Las rutas en 4x4 y bicicleta de montaña recorren los 45 kilómetros de pistas forestales que conectan el embalse del Tranco —de 12 km de longitud— con la zona de La Iruela y el núcleo de Cazorla. La villa de Cazorla, encaramada a los pies de un castillo árabe y una iglesia en ruinas del siglo XVI, sirve como base logística principal con una oferta de alojamientos rurales, restaurantes de caza y guías especializados.
El parque cuenta con zonas de acampada reguladas y un centro de interpretación en Torre del Vinagre que incluye un jardín botánico con especies autóctonas de la sierra. La pesca deportiva está permitida bajo licencia en tramos señalizados del Guadalquivir y el Borosa. El turismo de avistamiento de fauna ha crecido significativamente en la última década: empresas locales organizan salidas al amanecer para fotografiar la berrea del ciervo y excursiones nocturnas de observación de estrellas, aprovechando la escasa contaminación lumínica del interior del macizo.
El jardín botánico del centro de interpretación de Torre del Vinagre, situado en el kilómetro 17 de la carretera A-319 dentro del parque, reúne más de 500 especies de flora autóctona del macizo, incluyendo los endemismos más frágiles como la Viola cazorlensis y la Pinguicula vallisneriifolia, una planta carnívora que crece en las paredes rezumantes de los barrancos calizos. El jardín está abierto todo el año y la entrada es libre.