El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel es el humedal más importante del litoral cantábrico español, con una superficie total de 6.745 hectáreas que incluye marismas mareales, estuarios, lagunas, playas y tramos de monte litoral en el extremo oriental de Cantabria. Engloba los estuarios de los ríos Asón y Clarín y la ría de Santoña, que forman un sistema de aguas someras con fondos de fango y arena donde la oscilación de la marea llega a los cuatro metros. Este régimen de inundación y exposición cíclicos crea unas condiciones de productividad biológica excepcionales que alimentan directamente a aves invernantes y en paso procedentes del norte de Europa, Siberia y el Ártico.
Las marismas de Santoña han sido catalogadas como zona Ramsar desde 1993, lo que las sitúa en el inventario internacional de humedales de importancia para las aves acuáticas. El parque recibe regularmente más de 10.000 aves limícolas y acuáticas en los picos de migración, con concentraciones de espátula, Platalea leucorodia, garceta grande, Ardea alba, y cormorán grande, Phalacrocorax carbo, en los canales y pozas interiores. En invierno, la ría acoge grupos numerosos de pato cuchara, Spatula clypeata, ánade rabudo, Anas acuta, y cerceta común, Anas crecca. El aguilucho lagunero, Circus aeruginosus, caza sobre los carrizales y es visible en vuelo bajo a lo largo de todo el año. El charrán común, Sterna hirundo, y el charrán patinegro, Thalasseus sandvicensis, están presentes en migración primaveral y estival.
Las praderas intermareales de zostera, Zostera noltii y Zostera marina, cubren miles de metros cuadrados en los fondos de las marismas y son la base de la cadena trófica del humedal. Las orillas de los canales están bordeadas de carrizales de Phragmites australis y de junqueras de Juncus maritimus. En las orillas más altas, no cubiertas por la pleamar ordinaria, se desarrollan comunidades de halófitas como Spartina densiflora, Salicornia europaea y Limonium vulgare, que en verano tiñen de lila y verde grisáceo las franjas de marisma alta. Los tramos de monte litoral dentro del parque —Peña Ganzo, Monte Buciero— albergan bosques de encina y laurel que contrastan visualmente con la horizontalidad de la marisma y ofrecen puntos de observación elevados desde los que el conjunto del sistema puede leerse de un vistazo.
El Monte Buciero, que cierra la ría por el norte, es en sí mismo un espacio de gran interés botánico y cultural. Su posición en la desembocadura de la ría, expuesto al atlántico en una vertiente y protegido en la otra, produce una diversidad de microclimas que se refleja en la riqueza de la flora. Restos de la antigua batería costera de San Martín y del castillo medieval de Santoña añaden una capa histórica al conjunto. Desde las cimas del Buciero (224 m), la panorámica abarca la ría entera, la villa de Santoña, el banco de dunas de Berria y la costa hasta Laredo.
Santoña y los municipios de Laredo, Noja y Argoños están integrados en el perímetro del parque y sus actividades pesqueras y marisqueras forman parte del sistema socioeconómico del humedal. La anchoa del Cantábrico, pescada y elaborada artesanalmente en Santoña, es el producto gastronómico más reconocido de la zona, con indicación geográfica protegida y producción concentrada en los meses de primavera. Los barcos regresan al puerto de Santoña de madrugada y la descarga se realiza antes del amanecer, en un ritual diario que sigue el ritmo de la migración de los bancos de anchoa por el Cantábrico.