La Sierra de Tejeda, Almijara y Alhama se levanta entre las provincias de Málaga y Granada como una barrera calcárea que separa la Costa Tropical del interior. Sus crestas más altas, el pico de Tejeda (2.065 m) y La Maroma (2.066 m), son los techos de la provincia de Málaga y se alcanzan desde senderos que parten del nivel del mar a apenas 15 km de distancia horizontal. Este gradiente altitudinal extremo, desde playas subtropicales hasta canchales de alta montaña, genera una diversidad de hábitats poco habitual en un espacio protegido de 40.662 hectáreas.
La geología del macizo es casi enteramente calcárea, con mármoles dolomíticos que el agua ha trabajado durante millones de años. El resultado es un relieve kárstico de gran expresividad: simas, dolinas, poljes y cuevas se suceden en la superficie, mientras que en el subsuelo se desarrolla un sistema hidrológico que alimenta surgencias como la de Maro o la del río Chillar. Los barrancos que descienden hacia la costa son estrechos y profundos, tallados en la roca blanca con paredes verticales que superan los 200 metros en algunos tramos. El río Chillar, con su recorrido entre tobas calcáreas y pozas de agua transparente, se ha convertido en una de las rutas de senderismo acuático más conocidas de Andalucía. En verano, el agua que discurre sobre la caliza apenas cubre los tobillos en la mayor parte del trayecto, pero las paredes del cañón mantienen sombra durante las horas centrales del día.
La vertiente sur, orientada al Mediterráneo, tiene un carácter marcadamente termomediterráneo: palmitos, algarrobos y chumberas puntean las laderas bajas, mientras que los pinos resineros ocupan la franja media hasta los 1.200 metros. Por encima, los quejigales y los piornales dan paso a pastizales de alta montaña y canchales donde crece la violeta de Sierra Nevada (Viola crassiuscula), una especie que alcanza aquí su límite occidental de distribución. En las crestas más expuestas al viento, el suelo desnudo de mármol blanco refleja la luz del sol con tal intensidad que parece nieve fuera de temporada. La cabra montés es la especie emblemática del parque, con una población que supera los 3.000 individuos distribuidos por todo el macizo. Su presencia es constante en los roquedos de media y alta montaña, donde los machos adultos se dejan ver con facilidad durante la berrea otoñal.
El águila perdicera, el águila real y el búho real nidifican en los cortados del macizo, y el camachuelo trompetero, una especie de distribución muy restringida en Europa, tiene en las laderas meridionales de Almijara una de sus localidades más estables en la Península. Las mariposas son otro grupo destacado: la sierra alberga más de 120 especies, incluidas varias endémicas de las Béticas como la Polyommatus golgus.
Los pueblos que rodean el macizo conservan la arquitectura mudéjar y morisca propia de la Axarquía y la Costa Tropical. Cómpeta, Frigiliana y Nerja en la vertiente malagueña; Alhama de Granada, Jayena y Arenas del Rey en la granadina. Frigiliana, con sus calles empedradas y fachadas encaladas, ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España. La gastronomía refleja la doble influencia de montaña y costa: chivo al horno, migas con tropezones, vino moscatel de Cómpeta y pescaíto frito en los chiringuitos de la costa. Nerja, a los pies de la sierra, es la base logística más habitual, con acceso directo tanto a las playas como a los senderos de montaña.