Lo esencial de Formentera

  • • Playa de Ses Illetes: aguas cristalinas sobre Posidonia, entre las mejores playas del mundo
  • • Cap de Barbaria: acantilados, faro icónico y cueva con ventana al mar
  • • Praderas de Posidonia oceanica declaradas Patrimonio de la Humanidad UNESCO
  • • Red de caminos verdes y carriles bici de más de 30 km para recorrer la isla
  • • Salinas de Ses Salines con flamencos y aves migratorias

Descripción

Formentera es la más pequeña de las Islas Baleares habitadas y, probablemente, la que más se parece a la idea mediterránea que Europa ya ha perdido en casi todas partes. Con apenas 83 kilómetros cuadrados de superficie y unos 12.000 habitantes, esta isla plana y alargada entre dos cabos — el Cap de Barbaria al sur y la península de Es Trucadors al norte — conserva un paisaje de aguas transparentes, campos de trigo, higueras centenarias y caminos rurales que la bicicleta recorre mejor que el coche.

Lo que primero impresiona de Formentera es el color del agua. Las praderas de Posidonia oceanica que rodean la isla — declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 como parte del conjunto de Ibiza — filtran y oxigenan el mar hasta darle una transparencia que alcanza los cincuenta metros de visibilidad en los días buenos. La playa de Ses Illetes, en la lengua de arena que conecta la isla principal con la península de Es Trucadors, aparece regularmente en las listas de mejores playas del mundo, y basta una máscara de snorkel para entender por qué: el fondo de arena blanca y posidonia verde se ve con una nitidez que parece irreal.

Pero reducir Formentera a Ses Illetes es como reducir Tenerife al Teide. La playa de Migjorn ocupa casi toda la costa sur con seis kilómetros de arena interrumpidos por rocas y calas, cada tramo con un carácter distinto: desde chiringuitos con música en la zona de Es Arenals hasta rincones solitarios cerca del faro de Es Cap. En el interior, los caminos verdes (rutas señalizadas para bicicleta y peatón que aprovechan antiguas vías rurales) cruzan campos de cereal, viñedos recuperados y bosques de pino y sabina.

El Cap de Barbaria, en el extremo sur, es uno de los paisajes más evocadores del Mediterráneo occidental. Un altiplano calcáreo, pelado por el viento, termina en un acantilado de cien metros sobre el mar. El faro, solitario y fotogénico, se hizo mundialmente conocido por la película Lucía y el sexo (2001). Junto al faro, una abertura natural en la roca permite descender a una cueva que se abre al acantilado y enmarca el horizonte como una ventana al vacío.

Formentera tiene una historia de aislamiento que explica su carácter actual. Despoblada durante siglos por las incursiones piratas, fue recolonizada en el XVIII por familias ibicencas que trajeron consigo la arquitectura de casas cúbicas encaladas, los pozos de agua y la economía de subsistencia que aún marca el paisaje. La sal fue durante siglos el principal recurso: las salinas de Es Marroig y Ses Salines, en el norte de la isla, siguen activas y son además un humedal importante para aves migratorias como el flamenco, la garza real y el chorlitejo patinegro.

La isla se recorre en bicicleta con facilidad — su punto más alto, La Mola, no supera los 192 metros — y la red de carriles bici y caminos verdes supera los treinta kilómetros. Es la forma más coherente de moverse por un lugar que ha apostado por un turismo sostenible y de baja densidad. El coche es prescindible; la bicicleta eléctrica, una aliada perfecta para subir a La Mola, donde el faro asomado al acantilado oriental y el mercadillo artesanal de los miércoles y domingos justifican la subida.

La gastronomía de Formentera gira en torno al producto local: pescado del día (gerret, raor, calamares), ensalada payesa con peix sec (pescado seco), flaó (tarta de queso con hierbabuena) y vinos de la bodega Cap de Barbaria, que ha recuperado variedades autóctonas como la monastrell y el fogoneu. Los chiringuitos de playa y los restaurantes de Sant Francesc ofrecen una cocina que es, como la isla, sencilla y honesta.

Formentera no tiene aeropuerto. Se accede exclusivamente en ferry desde Ibiza (30 minutos en embarcación rápida desde el puerto de la Savina). Esa pequeña barrera logística es, paradójicamente, su mayor protección: obliga a una pausa, a un cambio de ritmo, que prepara al visitante para una isla donde el tiempo funciona de otra manera.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Formentera

Cómo llegar
Solo en ferry desde Ibiza: 30 min en embarcación rápida (Baleària, Trasmapi, Aquabus) desde el puerto de La Savina. Sin aeropuerto propio. Vuelos a Ibiza desde toda España y Europa.
Información del área
83 km² de superficie. Capital: Sant Francesc Xavier. Población: aprox. 12.000 habitantes. Forma parte del Parque Natural de Ses Salines d'Eivissa i Formentera (compartido con Ibiza).
Geografía
Isla llana de 83 km² en las Baleares, al sur de Ibiza. Punto más alto: La Mola (192 m). Forma alargada entre el Cap de Barbaria (sur) y Es Trucadors (norte). Costa de 69 km con playas, acantilados y calas.
Flora y fauna
Praderas de Posidonia oceanica (UNESCO), fundamentales para la transparencia del agua. Bosques de pino y sabina. Aves migratorias en las salinas: flamenco rosa, garza real, chorlitejo patinegro. Lagartija de Formentera (endémica).

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

Resuelve tus dudas sobre Formentera

Solo en ferry desde Ibiza. Las compañías Baleària, Trasmapi y Aquabus operan trayectos de 30 minutos desde el puerto de Ibiza hasta La Savina. No hay aeropuerto en Formentera.
Bicicleta, sin duda. La isla es plana (salvo la subida a La Mola), tiene más de 30 km de carriles bici y caminos verdes, y las distancias son cortas. Una bicicleta eléctrica es ideal si quieres llegar a La Mola sin esfuerzo.
Dos o tres días permiten recorrer las playas principales, subir a La Mola, visitar el Cap de Barbaria y disfrutar del ritmo de la isla. Un solo día de excursión desde Ibiza se queda corto.
Ses Illetes y zonas de Migjorn tienen chiringuitos, hamacas y baños. Otras playas y calas son más salvajes y sin servicios. Lleva siempre agua y protección solar.
La Posidonia oceanica es una planta marina que forma praderas submarinas alrededor de Formentera, declaradas Patrimonio UNESCO. Filtra el agua, produce oxígeno y protege la costa de la erosión. Las hojas secas que se acumulan en la playa no son suciedad, sino parte natural del ecosistema.