Lo esencial de Anaga

  • • Laurisilva milenaria declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO
  • • Sendero de Cruz del Carmen a Punta del Hidalgo a través del bosque de niebla
  • • Caserío de Taganana con viñas en bancales y pesca tradicional
  • • Playa de Benijo con arena negra volcánica y vistas a los Roques
  • • Más de 20 especies endémicas exclusivas del macizo

Descripción

El macizo de Anaga se alza en el extremo noreste de Tenerife como un espinazo verde que el tiempo ha ido esculpiendo durante siete millones de años. Declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2015, este rincón volcánico alberga la mayor concentración de laurisilva de las Islas Canarias, un bosque relicto que cubría el sur de Europa hace veinte millones de años y que hoy sobrevive, envuelto en niebla, solo en los archipiélagos de la Macaronesia.

Caminar por Anaga es sumergirse en un paisaje que parece anterior a la memoria. Los senderos penetran barrancos profundos donde la luz llega filtrada por helechos arborescentes y fayas cargadas de musgo, y el único sonido es el goteo del agua que la propia niebla deposita sobre las hojas — un fenómeno llamado lluvia horizontal que los guanches ya aprovechaban para sus cultivos. El contraste entre la vertiente norte, perpetuamente húmeda, y la sur, seca y abierta al Atlántico, crea en apenas quince kilómetros una diversidad de microclimas difícil de encontrar en otro lugar de Europa.

La red de senderos homologados supera los cuarenta kilómetros. Entre las rutas más reconocidas está la que une Cruz del Carmen con Punta del Hidalgo, un descenso de unas cuatro horas a través de la laurisilva hasta la costa. Otra opción imprescindible es el sendero que baja al caserío de Taganana, un pueblo encaramado entre montañas donde aún se cultivan viñas en bancales y se pesca con artes tradicionales. En Benijo, al final de la carretera, una playa de arena negra volcánica recibe el oleaje del Atlántico frente a los Roques, formaciones basálticas que emergen del mar como centinelas de piedra.

Anaga es también un territorio humano. Los caseríos dispersos — Taborno, Afur, Chamorga, Las Carboneras — han sido habitados ininterrumpidamente durante siglos. Sus vecinos mantienen una agricultura de subsistencia adaptada a la pendiente y a la escasez de suelo: papas, mojo, queso de cabra. Visitar estos pueblos es comprender cómo la isla se habitó antes del turismo de masas.

Desde el punto de vista científico, Anaga concentra más de veinte especies endémicas exclusivas de este macizo, entre ellas la paloma turqué (Columba bollii) y la paloma rabiche (Columba junoniae), dos aves que solo viven en la laurisilva canaria. También alberga invertebrados únicos y una flora rica en musgos, líquenes y helechos que los botánicos estudian como laboratorio vivo de la evolución insular.

El Centro de Visitantes de Cruz del Carmen ofrece información actualizada sobre el estado de los senderos y las condiciones meteorológicas. Es muy recomendable consultarlo antes de iniciar cualquier ruta, ya que la niebla puede reducir la visibilidad de forma repentina. El acceso en coche es posible por la carretera TF-12, aunque el aparcamiento en temporada alta se satura con facilidad; el transporte público desde La Laguna mediante las líneas de TITSA es una alternativa eficaz y más sostenible.

Anaga no ofrece grandes infraestructuras turísticas ni hoteles de lujo. Su valor reside en lo contrario: en la posibilidad de pisar un bosque que ya existía cuando los primeros homínidos caminaban por África, en escuchar el silencio roto solo por el canto de un pinzón azul, en sentarse a comer un potaje de berros en una guachinche de Taganana mientras la niebla envuelve los picos. Es, en definitiva, el Tenerife que existía antes de todo lo demás.

Información práctica

Todo lo que necesitas saber para tu visita a Anaga

Cómo llegar
Desde Santa Cruz de Tenerife por la carretera TF-12 (30 min). Líneas de autobús TITSA 076 y 077 desde La Laguna hasta Cruz del Carmen y Taganana.
Información del área
14.418 hectáreas protegidas. Incluye el Parque Rural de Anaga y la Reserva Natural Integral de El Pijaral. Municipios: Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Tegueste.
Geografía
Macizo volcánico de 7 millones de años en el noreste de Tenerife. Cumbres que superan los 1.000 m con barrancos profundos que descienden hasta el Atlántico. Extensión aproximada de 14.418 hectáreas.
Flora y fauna
Mayor concentración de laurisilva de Canarias: fayas, brezos, laureles y viñátigos. Fauna endémica: paloma turqué, paloma rabiche, pinzón azul y más de 20 invertebrados exclusivos del macizo.

Qué hacer

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Preguntas frecuentes

Resuelve tus dudas sobre Anaga

La mayoría de senderos son de acceso libre. Sin embargo, para visitar la Reserva Integral de El Pijaral se requiere autorización previa del Cabildo de Tenerife, que puedes solicitar online.
Las nieblas son habituales y forman parte de la experiencia. Los senderos principales están bien señalizados, pero conviene llevar mapa, GPS o la app Wikiloc descargada, y no salirse de los caminos marcados.
En Taganana y alrededores encontrarás guachinches y restaurantes locales con cocina canaria tradicional. En Cruz del Carmen hay un bar-restaurante junto al centro de visitantes.
Un día completo permite hacer una ruta de senderismo y visitar un caserío. Si quieres explorar varias rutas y playas, dos o tres días son ideales.
La acampada libre no está permitida. Existen zonas de acampada reguladas, como la de Las Carboneras, que requieren reserva previa a través de la web del Cabildo de Tenerife.