Contexto
El vuelo sale del Aljarafe sevillano, la comarca que se asoma al valle del Guadalquivir a 20-30 km de Sevilla capital, y recorre en el aire el Corredor Verde del Guadiamar: el pasillo fluvial que enlaza la sierra con las marismas y que es la puerta natural de Doñana. Es un paisaje de campiña —viñedos, olivares, dehesas centenarias, girasoles en temporada y haciendas sobre antiguas villas romanas— cosido por el río que en 1998 sufrió el vertido tóxico de Aznalcóllar y que hoy es un corredor ecológico restaurado. El vuelo se hace al amanecer, que es cuando el viento es estable, y depende siempre de la meteorología.
La experiencia
Empieza antes de que salga el sol, en el punto de encuentro, desde donde se traslada al campo de despegue. Participas en el montaje: se extiende la vela, se infla con los ventiladores y se encienden los quemadores, y ahí notas por primera vez el calor y el ruido que anuncian que esto va en serio. Después son entre 60 y 90 minutos de una calma rara, sin motor y sin viento en la cara, porque vas a la velocidad del aire. El globo juega con distintas alturas: baja para ver el detalle de los cultivos y el río, y sube para abarcar el Aljarafe entero y, en días claros, la silueta de Sevilla al fondo. Al aterrizar, el equipo de tierra recoge al grupo y se celebra con un brindis con cava y un desayuno tradicional.
Para quién
Va bien a quien disfruta del paisaje y de la fotografía desde el aire y no le importa madrugar de verdad. Hay que poder estar de pie durante todo el vuelo y flexionar las rodillas en el aterrizaje. No es el plan de quien tiene miedo a las alturas. Los menores vuelan acompañados de un adulto y cada operador marca su mínimo de edad o de estatura, así que conviene preguntarlo antes. Si hay movilidad reducida, hay barquillas adaptadas en la zona: también hay que pedirlo al reservar.
Contexto local
El Aljarafe está a un paso de Sevilla y a menos de una hora de El Rocío y del entorno de Doñana, así que el vuelo encaja bien como primera mañana de una escapada. Aclaración importante: el globo no sobrevuela el Parque Nacional de Doñana, que es espacio protegido; lo que se vuela es el corredor del Guadiamar y la campiña del Aljarafe, en su entorno.
Lo que conviene saber antes de reservar
No se sobrevuela el Parque Nacional de Doñana, y no es una cuestión de ruta sino de ley: el parque es zona restringida al vuelo desde tierra hasta 6.000 pies, con el sobrevuelo prohibido salvo para aeronaves de Estado y vuelos de conservación autorizados. Lo que se sobrevuela es el Corredor Verde del Guadiamar y la campiña del Aljarafe, a las puertas del parque, que es lo que ofrecen todos los operadores de la zona.
El campo de despegue no es fijo: se elige la víspera según el viento y la previsión, siempre dentro del Aljarafe, así que la dirección exacta se confirma poco antes. Y el globo no se dirige, va donde lo lleva el aire: tampoco se sabe de antemano dónde se aterriza. Por eso siempre hay un vehículo de apoyo que sigue al globo por tierra, recoge al grupo donde caiga y lo devuelve al punto de encuentro.
Si la meteorología no permite volar con seguridad, el vuelo se cancela. Lo que pasa entonces depende del operador y de la tarifa: unos ofrecen únicamente una fecha nueva hasta que se vuele, y otros devuelven el importe. Si vas a estar en la zona solo un fin de semana concreto, conviene confirmar cuál de las dos cosas cubre tu reserva antes de pagarla.