Santoña es la capital mundial de la anchoa del Cantábrico, con decenas de conserveras que mantienen un proceso artesanal centenario. La visita guiada a una fábrica de anchoas permite ver de cerca cada fase: la llegada del bocarte fresco, la selección manual, el salazón en barriles, la maduración durante meses, el fileteado a mano y el envasado final en aceite de oliva. Un guía o presentación audiovisual explica la historia y los secretos de cada etapa. La visita concluye con una degustación de anchoas y otros productos de la conservera, acompañada de una bebida. Algunas conserveras ofrecen también una visita combinada con las Marismas de Santoña. Reserva recomendada.