La ruta: dos secciones sobre el Mediterráneo
La vía ferrata de la Cala del Molí está ubicada sobre los acantilados de granito naranja de Sant Feliu de Guíxols, en la Costa Brava. La actividad se divide en dos secciones distintas: la primera cruza una serie de islotes y salientes marinos mediante puentes nepaleses suspendidos a ras de agua, con el Mediterráneo azul zafiro a los pies en todo momento. La segunda sección consiste en una escalada vertical por la pared del acantilado, con pasos técnicos de nivel K3/K4 que ponen a prueba la fuerza y la determinación. La aproximación desde el punto de encuentro es de apenas 10 minutos, y el regreso otros 10 minutos. Lo que queda en el medio es pura Costa Brava vertical.
Nivel K3/K4: experiencia real, no iniciación
Esta vía ferrata está clasificada en nivel K3/K4, lo que la convierte en una actividad para personas que ya han superado una iniciación o que tienen buena condición física y no sufren vértigo. No se requiere experiencia técnica específica en escalada, pero sí actitud, confianza y cierta resistencia en brazos y tronco. Mínimo 12 años. El guía de montaña titulado acompaña en todo momento y gestiona los puntos más expuestos.
Información práctica
La mejor época para esta vía ferrata es de octubre a mayo, especialmente al amanecer, cuando la luz rasante naranja contrasta con el azul del mar y la afluencia de visitantes es mínima. En verano el calor y la masificación de las calas cercanas desaconsejan la actividad. No se requiere nadar ni llevar traje de neopreno. Hay que llevar agua y protección solar. Sant Feliu de Guíxols está a 100 km de Barcelona.